¿Cuánto cuesta instalar suelo radiante?

De qué depende el precio por instalar el suelo radiante

El suelo radiante es una alternativa cada vez más demandada tanto para el sistema de calefacción de la vivienda como para la refrigeración en verano. La instalación de este sistema se cobra por metro cuadrado de superficie a cubrir, por lo que al precio del tipo de suministro que va a utilizar el suelo radiante para funcionar, hay que tener en cuenta el tamaño de la zona de la vivienda que se va a cubrir.



¿Qué es el suelo radiante?

El suelo radiante es un tipo de calefacción cuya canalización se integra, habitualmente, bajo el suelo de la vivienda. En ocasiones, este mismo sistema se utiliza en paredes y techos para mantener la temperatura de la vivienda con distintas fuentes de calor. El suelo radiante es una buena opción de calefacción porque distribuye el calor de forma homogénea. Como el calor proviene del suelo, éste no se pierde en la parte alta de la habitación, contribuyendo a mantener una temperatura agradable durante más tiempo.

El sistema de climatización radiante -que es como se conoce al suelo radiante cuando permite la emisión de calor y frío para adaptar la temperatura de confort durante todo el año- funciona gracias a un circuito de tuberías o cables que se instala de forma invisible, oculto en suelo, paredes o techos. Por esta razón, se recomienda efectuar la instalación del suelo radiante durante la construcción de la propia vivienda, ya que la canalización del sistema se integra entre la solera y la superficie del suelo. En caso de que esta instalación quiera hacerse a posteriori, el precio de la obra se incrementará, ya que deberá levantarse el suelo existente y hacer las modificaciones necesarias para que quepa el circuito del suelo radiante.

Durante los últimos años, muchas nuevas viviendas han optado por este sistema de calefacción por su diseño y confort, ya que pasa completamente desapercibido, no necesita mantenimiento de limpieza y ofrece una temperatura estable dentro del hogar.

¿Cuáles son las ventajas del suelo radiante?

La principal ventaja del suelo radiante es que puede ser utilizado como calefacción en invierno o como sistema de refrigeración en los meses de calor. En cuanto al ahorro energético, es un plus para reducir las facturas de luz y gas, ya que utiliza temperaturas de impulsión más bajas, mejorando el rendimiento energético de todo el sistema hasta en un 20%. El suelo radiante funciona a bajas temperaturas, entre 30°C y 45°C.

En cuanto a las prestaciones de confort, el suelo radiante distribuye el calor de forma homogénea. Además, mantiene una temperatura estable en la habitación. El suelo radiante reduce la sensación de sequedad en el ambiente, aunque siempre es recomendable comprobar en el termostato que el porcentaje de humedad es de, al menos, el 50%.

Con el suelo radiante la pérdida de temperatura se reduce porque el calor se queda en la parte baja de la habitación, evitando fugas por ventanas y rendijas. De igual forma, permite la ventilación de la vivienda con el sistema conectado, ya que en espacios cortos de tiempo es poco probable que la temperatura de la estancia descienda y necesite más temperatura de impulsión para mantener el confort térmico.

¿Sabías que...?el suelo radiante contribuye a tener una temperatura agradable en casa de forma segura para nuestra salud. Este tipo de sistemas permite el efecto pies calientes y cabeza fría mucho más positivo para el cuerpo humano. Esto evita padecer migrañas por la acumulación de calor en la zona alta del cuerpo y mejora la circulación siempre y cuando la temperatura del suelo no sea excesivamente alta.

En términos de diseño y estética, el suelo radiante no ocupa espacio y no impacta visualmente en la decoración de la casa. Además, no acumula suciedad extra, ya que todo el sistema está oculto y protegido.

Por lo que respecta al mantenimiento, el suelo radiante también cuenta con ventajas. Las tareas de mantenimiento de la instalación son escasas, y en caso de avería sólo será necesario levantar la parte del suelo correspondiente a donde se encuentre el regulador.

¿Qué tipos de suelo radiante puedo poner en casa?

Los tipos de suelo radiante se diferencian según el suministro que utilicen para funcionar, que condicionará el tipo de circuito que haya que instalar. El suelo radiante puede ser:

  1. Suelo radiante eléctrico: funciona gracias a resistencias eléctricas que emiten calor o frío por radiación. El suelo radiante eléctrico se instala mediante un circuito de cableado térmico o una malla calefactora. Este tipo de suelo radiante emite el calor instantáneamente, de forma que no necesita un tiempo de encendido previo para alcanzar la temperatura deseada.
  2. Suelo radiante por agua caliente: en este caso, el circuito es de tuberías de polietileno por las que circula el agua caliente o fría, según sea calefacción o refrigeración.

En la instalación del suelo radiante, también hay que tener en cuenta qué tipo de pavimento se va a escoger para la vivienda. En este sentido, los más adecuados son los que tienen una buena conductividad térmica para que permitan el aprovechamiento total del calor emitido por el circuito radiante. Este punto es importante porque si el material es muy aislante, precisará un aumento de la temperatura de impulsión del sistema de climatización radiante, perdiendo parte del beneficio de su eficiencia energética. En este sentido, los suelos cerámicos y porcelánicos son los más recomendados.

Si, por diseño, se prefiere optar por suelos de madera, deberá escogerse una madera adecuada para combinar con este sistema de climatización. Actualmente hay fabricantes que producen suelos de madera creados específicamente para los sistemas de suelo radiante.

¿Con qué equipamiento energético puedo conectar el suelo radiante?

El suelo radiante permite la conexión con cualquier clase de aparato generador de energía. Sin embargo, los equipos de consumo eficiente permitirán sacar el máximo partido del sistema de climatización con menos cantidad de energía, con el beneficio que eso supone para el bolsillo, sea cual sea el suministro energético utilizado.

La conexión ideal para el suelo radiante son los sistemas a baja temperatura. Estos permiten ahorrar entre un 45% y un 55% del consumo energético. Para los sistemas de baja temperatura pueden emplearse tanto bombas de calor como calderas de condensación.

Las bombas de calor proporcionan tanto calefacción como refrigeración y agua caliente sanitaria. Este tipo de aparatos utiliza 1/4 de electricidad y 3/4 de energías renovables para funcionar, ya sea aire (bombas de calor aerotérmicas), agua (bombas de calor hidrónicas) o tierra (bombas de calor geotérmicas). Lo interesante de las bombas de calor es que es capaz de proporcionar más energía calorífica de la electricidad que consume.

Las calderas de condensación pueden ser eléctricas o de gas natural. Si hablamos de ahorro, siempre optaremos por la compra e instalación de una caldera de condensación de gas natural, ya que la inversión inicial en la instalación de gas compensa con creces el ahorro a medio y largo plazo.

Este tipo de calderas aprovecha el calor de condensación que producen los gases de la combustión para seguir trabajando. De esta forma, la cantidad de combustible que necesita para generar una unidad de calor se reduce considerablemente. De hecho, las calderas de condensación tienen un rendimiento del 108% en comparación con las calderas de gas estancas tradicionales.

Otra opción interesante para combinar el suelo radiante son las calderas de biomasa. Estas calderas utilizan restos orgánicos como combustible: huesos de aceituna, cáscaras de almendra, etc. Las calderas de biomasa son una de las opciones más eficientes y ecológicas, ya que apenas emiten CO2.

Presupuesto de instalación del suelo radiante

El precio de la instalación del suelo radiante depende del tamaño de la vivienda, el tipo de pavimento que tenga, la obra que haya que realizar, el tipo de suelo radiante escogido y el sistema de regulación que desee incorporar el cliente.

La instalación del suelo radiante no es compleja en su definición. Sin embargo, hay un aspecto que puede encarecer la obra, y es si la vivienda está en construcción o si es una vivienda ya terminada. La instalación del suelo radiante implica la colocación de una losa flotante de mortero como aislamiento térmico y acústico y acumulador de la temperatura, y la obra necesaria para hacerlo dependerá de cómo esté el suelo de la vivienda en ese momento.

Si hablamos de una vivienda de obra nueva, la instalación de esta losa se hará sobre el forjado del pavimento. En caso de que la instalación se haga en una vivienda ya construida, habrá que levantar el suelo para rebajar la solera o se colocará sobre el suelo, teniendo en cuenta la distancia con respecto a las puertas y el peso que puede soportar el forjado actual.

En una horquilla general, la instalación del suelo radiante cuesta entre 45€ y 70€ por metro cuadrado, incluyendo el coste de los materiales y de la mano de obra. Eso sí, ten en cuenta que este precio no suele reflejar el coste del mortero necesario para la losa de aislamiento.

Antes de acometer cualquier obra, solicita presupuesto a distintos instaladores para comparar sus precios y prestaciones. La negociación siempre es un plus.

A la hora de solicitar el presupuesto, es interesante comparar el desglose de cada concepto y de los componentes que incluye. Por ejemplo, si la instalación se lleva a cabo con una empresa instaladora de gas, puede ser interesante contratar con ella también la instalación de una caldera de condensación que posibilite un consumo más eficiente, con el consiguiente ahorro en la factura del gas.

Quiero un presupuesto de gas

Quiero un presupuesto de gas

En cuanto a los plazos de instalación, la instalación del suelo radiante por agua puede estar lista en unos 7 días, entre la colocación de los componentes y el secado del mortero.

¿Compensa instalar el suelo radiante?

Instalar el suelo radiante es una importante medida de ahorro en el consumo de calefacción. En cuanto al ahorro que esto suponga en la factura de la luz y el gas, dependerá del tipo de suministro energético que utilicemos en casa para hacerlo funcionar.

La clave para ahorrar al máximo gracias al suelo radiante está en contratar la tarifa energética que mejor se adapte a nuestras necesidades de consumo. De esta forma, podremos disfrutar de una buena temperatura en casa durante todo el año sin tener que destinar un gran presupuesto para ello.

Quiero una tarifa a medida

Aún así, el suelo radiante consume mucha menos energía que el resto de sistemas de climatización para ofrecer el mismo confort. Además, es posible combinarlo con otros equipos de calor, de forma que puedan complementarse eficientemente en según qué épocas del año.

Un termostato inteligente puede convertirse en un buen compañero para tu suelo radiante. Este tipo de aparato te permite controlar en todo momento la temperatura de tu sistema de calefacción, así como su encendido y apagado. Además, ya es posible conectarlos de forma remota incluso con tu teléfono móvil a través de una app.

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