Qué caldera es más económica

Qué tipo de caldera es más barata

La caldera es un elemento fundamental en una vivienda, sobre todo durante el invierno, cuando el consumo de agua caliente y calefacción aumenta considerablemente. ¿Qué caldera es la más barata? Depende del tipo de suministro que tengamos contratado en casa para el agua caliente y la calefacción, necesitaremos un tipo de caldera u otro. Las calderas de gas y las calderas de condensación beneficiarán a la larga por el ahorro en el consumo que proporcionan.



¿Por qué necesito tener una caldera?

Para que una vivienda tenga disponible agua caliente y calefacción es necesario que cuente con un sistema de calentamiento que le dote de estos suministros. Sobre todo en invierno, cuando su importancia alcanza el punto máximo, ya que mantener la casa caliente se vuelve más complicado.

Tanto para la calefacción como para el agua caliente sanitaria (ACS) se necesita una gran cantidad de energía, por lo que es importante que al elegir el método de calentamiento se tenga en cuenta cuánto consume cada uno para que no se dispare la factura a final de mes.

La caldera es uno de los aparatos que nos permiten conseguir ambas cosas. Este sistema de calentamiento puede ser de diversos tipos y utilizar distintas fuentes de energía para funcionar. Además, se diferencia de otros aparatos parecidos, como el termo y los calentadores de agua, en que admite distintas posibilidades de uso.

Diferencia entre caldera, termo y calentador de agua

Aunque en la calle a veces se utilicen como sinónimos, existen notables diferencias entre la caldera, el termo y el calentador de agua. De hecho, pese a lo que pueda parecer, no todos cumplen las mismas funciones.

Aquí te dejamos una tabla ilustrativa para que tengas la referencia de qué es cada cosa:

Diferencias entre los distintos sistemas de calentamiento
Sistema de calentamiento Utilidad Funcionamiento Fuente de energía
Caldera

Agua caliente

Calefacción

Calienta el agua en su interior y la distribuye, ya sea al sistema de calefacción o al grifo de agua caliente que lo demande. Depende del tipo de caldera lo hará de una forma una u otra.
  • Electricidad
  • Gas natural
  • Propano
  • Butano
  • Gasoil
Termo Agua caliente Calienta todo el agua del tanque al conectarse a la corriente. Una vez gastada ese agua, tiene que volver a llenarse y calentar de nuevo.
  • Electricidad
  • Resto de fuentes energéticas
Calentador de agua Agua caliente Calienta el agua en el mismo momento en el que hay demanda. Es instantáneo y puede tener acumulador o no.
  • Electricidad
  • Gas natural
  • Propano
  • Butano
  • Gasoil

¿Qué tipos de calderas hay?

Los dos principales tipos de calderas son las simples y las mixtas.

Las calderas simples son aquellas que sólo surten de agua caliente al circuito de calefacción, de forma que el agua circule por los radiadores para calentar las estancias del inmueble.

Y las calderas mixtas son las que tienen dos circuitos preparados: uno para la calefacción y el otro para el agua caliente sanitaria.

Sin embargo, hay otros aspectos a través de los que se puede distinguir a unas calderas y otras, que se recogen en tres clasificaciones que utilizan diferentes criterios para agruparlas.

 Según la evacuación de humos

  1. Atmosféricas: utilizan el oxígeno de la habitación donde se encuentran para hacer la combustión. Desde 2010 se pueden mantener en las viviendas pero ya no está permitido instalarlas.
  2. Tiro forzado: son como las atmosféricas pero cuentan con un ventilador para evacuar los gases.
  3. Estancas: llevan a cabo la combustión dentro de una cámara cerrada herméticamente, y expulsa los gases con la ayuda de un ventilador por un conducto indicado para ello.
  4. Bajo NOx: las que reducen la formación de óxidos nitrosos (NOx) durante la combustión, bien mediante la reducción de la temperatura de combustión, o bien mediante condensación.
  5. Calderas de condensación: aprovechan el calor de condensación de los gases de combustión para seguir trabajando. Necesitan un tubo de desagüe que recoja el agua de condensación. Reducen la formación de NOx porque necesita quemar menos gases para producir calor.

 Llama piloto

  1. Con llama piloto: las calderas de gas más antiguas, que llevaban una llama de gas siempre encendida para saber que el combustible estaba abierto aunque el aparato no estuviese funcionando. Obviamente, esto repercutía en el consumo del gas.
  2. Sin llama piloto: las más modernas, que ya no necesitan de esta llamita porque algunas calderas incorporan un pequeño piloto de luz.

 Acumulación

  1. Con microacumulación: es decir, con un pequeño depósito dentro de la caldera que mantiene agua ya precalentada para que al abrir el grifo no salga el agua fría directamente.
  2. Sin microacumulación: sin ningún tipo de tanque donde acumular agua ya caliente.

¿Qué caldera es más barata?

El precio de la caldera variará, como es lógico, según el fabricante. Pero también es cierto que, en función de sus características, pueden resultar más o menos económicas.

Lo primero que hay que tener en cuenta es el tipo de suministro energético que utilice la caldera para funcionar. Por regla general, y teniendo en cuenta el precio de las energías, las calderas de gas natural son las más económicas a la larga. Si bien es cierto que las calderas eléctricas son más fáciles y baratas de instalar, las calderas de gas permiten tener un ahorro considerable en las facturas del gas mes a mes.

Además, el gas natural tiene un alto poder calorífico, por lo que al bajo de la energía se suma que hará falta aún menos cantidad para que la caldera funcione a pleno rendimiento.

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En caso de no disponer de los medios para hacer la instalación de gas natural en la vivienda o de no tener acceso a la red de gas natural, es interesante considerar alternativas como el gas butano y el propano.

Estos gases son GLP (gases derivados del petróleo) y, si bien es cierto que son algo más caros que el gas natural, nos permiten tener suministro en la caldera en el hogar sin gastar demasiado en instalaciones. El butano, por ejemplo, sólo se comercializa en bombonas, por lo que es una opción ideal para segundas residencias y viviendas ocasionales. El propano, por su parte, puede obtenerse en botellas, a granel mediante la instalación de un depósito anexo a la vivienda y canalizado si hay más viviendas en la misma zona interesadas en utilizarlo.

Otra opción alternativa al gas natural y a la electricidad es el gasóleo. Este hidrocarburo también se obtiene del petróleo y es más barato que la gasolina. Sin embargo, tiene menos poder calorífico que el butano o el propano, genera más residuos para el medio ambiente y precisa tener un depósito bastante grande en la vivienda, por lo que aumenta el nivel de peligrosidad.

¿Cómo cambiar mi caldera a gas natural?

Como hemos visto, la opción ganadora son las calderas de gas natural, ya sea sólo para la calefacción como para calefacción y agua caliente sanitaria.

Si acabas de mudarte a una casa nueva y aún no tienes ningún tipo de caldera, deberás hacer primero la instalación pertinente. Y si ya tienes una caldera aunque de otro tipo, sólo tendrás que cambiarla por una nueva de gas natural.

Al margen de los cambios en la instalación y los aparatos, lo más importante en este caso es cambiar a una comercializadora de gas natural. Para ello, tendrás que contactar con la compañía que te proponga la oferta más interesante en tu caso y decirle que te quieres cambiar a gas natural.

Compara las ofertas de gas natural Si quieres saber qué oferta de gas natural es la que más se ajusta a tus necesidades, utiliza nuestro comparador energético.

Para hacer la contratación de gas natural, necesitarás facilitar a la comercializadora los siguientes datos:

  • Nombre, apellidos y DNI del que va a ser el titular del contrato
  • Dirección de la vivienda en la que se va a dar de alta el suministro
  • Código Universal del Punto de Suministro o CUPS
  • Certificado de Instalación de Gas
  • Número de la cuenta bancaria en la que se va a domiciliar el pago de los recibos

¿Cuánto cuesta cambiar la caldera?

Cambiar la caldera puede tener diferentes costes según las modificaciones que haya que hacer en cada vivienda. Es difícil hacer un cálculo concreto porque cada caso es diferente, ya que depende del tipo de obra que haya que hacer, el número de aparatos que se quieran conectar y el tipo de caldera elegida.

Por ejemplo, si ya se dispone de la instalación de gas natural en la vivienda, el cliente sólo tendrá que abonar la cantidad correspondiente a la nueva caldera y a su instalación. Cada empresa instaladora es libre de tarificar sus honorarios como crea conveniente, por lo que es interesante pedir varios presupuestos antes de contratar el cambio con una u otra.

Sin embargo, en caso de que haya que hacer la instalación de gas natural por completo, el importe del cambio será mayor, aunque siempre compensará a la larga por el ahorro en las facturas.

Además, la mayoría de las Comunidades Autónomas ofrecen ayudas y subvenciones para cambiar la caldera, ya sea sólo para la compra de un aparato nuevo como para su instalación. Normalmente, estas ayudas están destinadas al pago parcial de calderas que consuman menos y que sean menos contaminantes, como las calderas de condensación.

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La instalación de gas natural

Siempre que el consumidor no haya tenido nunca acceso al gas natural será necesario hacer la instalación de gas natural en la vivienda antes de dar de alta el suministro. Para ello deberá ponerse en contacto con un instalador autorizado y comprobar en qué situación se encuentra según las posibilidades del inmueble. Así, pueden darse dos situaciones:

  1. Casa o vivienda unifamiliar: sólo hará falta hacer una Instalación Receptora Individual, IRI, que conecte la vivienda con el circuito de gas exterior.
  2. Piso en edificio o comunidad de vecinos: en este caso será necesario comprobar si el edificio ya tiene hecha la Instalación Receptora Común, IRC, para después proceder a hacer la IRI en cada una de las viviendas que lo soliciten. Si el inmueble aún no cuenta con la IRC, la decisión de acometer la obra tendrá que ser sometida a votación en junta, pudiendo ser aprobada con un tercio de votos favorables.

Al hacer ambas obras, el instalador debe entregar a los titulares de la instalación los certificados pertinentes, que serán necesarios tanto para dar de alta el suministro como para pasar las revisiones posteriores.

La instalación de gas natural puede demorarse hasta 90 días, dependiendo del caso. Sin embargo, una vez realizada la conexión con la toma de gas natural, el alta del gas natural sólo tardará de 5 a 7 días hábiles.

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